Capìtulo VIII (continuaciòn)

...Pero yo quiero imprimir en las mentes de los estudiantes que es tonto dejarse afectar y perturbar por actividades, reales o imaginarias, de la conciencia exterior; ya que una vez que sepan «YO SOY
LA ÚNICA PRESENCIA TODOPODEROSA ACTUANDO EN MI MENTE, MI CUERPO Y
MI MUNDO», ya no podrán ser afectados ni perturbados por ninguna asociación del mundo exterior. Deben saber que están enteramente inmunes de las molestias y perturbaciones de la mente de otros, no importa lo que traten de hacemos.
CUANDO EL INDIVIDUO SE DA CUENTA DE QUE SU PROPIO PENSAMIENTO Y
SENTIMIENTO LE PUEDE PRODUCIR TODO LO QUE ÉL NECESITE, SE SENTIRÁ
LIBRE DEL DESEO DE LAS RIQUEZAS Y TODO LO QUE EL MUNDO EXTERIOR
PUEDA OFRECERLE. Les aseguro que no existe un mundo «sobrenatural». En cuanto pisamos una esfera superior a ésta, aquella se hace tan real y verdadera como ésta. Es simplemente otro estado de conciencia. Para alegría de tus familiares te diré que de aquí a cien años habrá centenares de personas que podrán usar los rayos cósmicos para limpiar y conservar sus casas, y cuando ya no sientan la necesidad de seguir las modas creadas por las ideas comercializadas, tejerán sus mantos «de un solo hilo y sin costuras» hechos con los rayos cósmicos. Muchos estudiantes me preguntan cómo es que los maestros, con todos sus poderes creadores, prefieren vivir en habitaciones humildes. La explicación es sencilla. La mayor parte de sus actividades son en altas esferas, dirigiendo magnos rayos de Luz para la bendición de la humanidad desde sus hogares de Luz y Sabiduría tan bellos y trascendentes, como para hacerse invisibles a aquellos que aún ocupan cuerpos físicos. Si los estudiantes lograran comprender esto les evitaría mucha confusión y les quedaría más tiempo para usar en la actividad de la Gran Presencia «YO SOY». Esto los llevará al estado trascendente que consume la ansiedad por las riquezas del mundo exterior, todas las cuales no son sino basura en comparación al poder creador inherente en todo individuo. Este puede traer a la manifestación el poder trascendente a través del autocontrol y maestría. Yo te digo, amado estudiante, hijo del Dios Único: ¿No vale la pena usar tu más sincero esfuerzo cuando sabes que no puedes fallar? Empuña el cetro de tu Magno Poder Creador y libérate para siempre de todas esas ataduras y limitaciones que han torturado a la humanidad a través de las edades. Yo te aseguro que todo el que se empeña en adquirir el cetro y esta maestría recibirá toda la ayuda necesaria. Aquel que tenga la comprensión de su habilidad creadora debe saber que él puede crear todo lo que se le antoje, no importa cuál la rata vibratoria, en la Luz, o en cualquier otra condensación que desee él mantener. Tú sabes que tienes la habilidad de transferir tu pensamiento de Caracas a New York en el mismo instante, lo mismo que cambiar tu pensamiento desde una condición de Luz a una condensación muy espesa, tal como el hierro. Esto te hará ver que lo que tú haces en cada momento consciente y voluntariamente, puedes hacerlo con mucho más poder si fijas tu atención conscientemente manteniéndola en aquello que deseas manifestar. El hecho de que tú no hayas precipitado aún de lo invisible a lo visible es lo que produce esa duda que te molesta. Hasta el día en que manifiestes una sencilla precipitación, tu valor y confianza surgirán y en el futuro no tendrás inconveniente en precipitar lo que quieras. LA ATENCIÓN ES EL CANAL POR MEDIO DEL CUAL LA MAGNA ENERGÍA ATRAÍDA FLUYE A SU REALIZACIÓN. La humanidad, a través de las centurias, se ha formado estos muros de limitación. Ahora hay que derrumbarlos y consumirlos de cualquier manera que podamos. Al comienzo se necesita determinación para lograrlo, pero cuando uno sabe que el Poder de «YO SOY» es el que está actuando, también sabe que no es posible fallar. En exterior sólo tiene que mantener la atención fija sobre el objeto que quiere hacer visible, se concentra, y de pronto lo encuentra plasmado y se asombra al constatar que ha vivido tanto tiempo sin hacer uso de este poder....

De, "Libro de Oro o Plàticas del YO SOY. Maestro Ascendido Saint Germain. Capìtulo VIII".

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