EL MILAGRO DE LA RESURRECCIÓN

Cada hombre tiene su propia Pascua (Easter), cuando el alma -al
despertar de su largo sueño- estira sus brazos hacia Su Dios, e
invoca las corrientes dadoras-de-vida de la Resurrección para
revitalizar el Patrón Divino que ha yacido dormido a lo largo de las
centurias.
Con la misma seguridad que el árbol frutal forma parte del milagro
de un nuevo nacimiento, así mismo cada alma que invoca la Llama
de la Resurrección participa en El Segundo Nacimiento y se
convierte en una flor completa en el jardín de los espiritualmente
elegidos, los Espíritus Libres-en-Dios (God-free) que están
exteriorizando la Voluntad de Dios a través de la carne -y a través
del espíritu.
Yo he conocido esa Pascua, y ustedes la conocerán también, algún
día cuando la añoranza del alma por la Luz sea mayor que el clamor
de la personalidad por supervivencia a expensas de una Maestría
retrasada.  

De, "Diario del Puente a la Libertad. Saint Germain. Volumen 1"

2020 GHM, Argentina
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