La Gracia de Dios
LA GRACIA DE DIOS
Dos hombres escucharán las mismas palabras. Uno comprenderá la
Verdad, y en él el Espíritu de la Gracia estará presente. El otro
hombre, al escuchar las mismas palabras, se burlará y las apartará.
En él, el espíritu fértil todavía no se ha sacudido a la vida. Cuando la
conciencia ha aceptado una religión, un líder, un salvador, una cosa
es aceptar como evangelio todo lo que fluye a través de ese canal
-en ello no hay una particular manifestación de Gracia. Otra cosa
completamente distinta es reconocer la Verdad, la "Presencia" de
Dios, Su Palabra, sin importar a través de quién fluya.
He aquí la marca del hombre lleno de Gracia. La credulidad ha
causado la herida de las almas de muchos hombres, y la amargura
resultante repele la Gracia que se requiere para elevarse a la
comunión con Dios y Sus Enviados.
La práctica hace la perfección, y el cultivo de un estado de "gracia
escuchante" le permite al espíritu de un hombre hablarle a muchos
chelas, lo cual de otra manera sería repelido por la indiferencia e
intolerancia del ser externo.
ASIMILACIÓN ESPIRITUAL
Los estudiantes deben aprender a hacer suyas las Verdades que
oyen y leen. En vista de que el caparazón de vivir destructivamente
a lo largo de las centurias incrusta los mundos mental y emocional
del hombre promedio, gran parte de la Instrucción de los Maestros
es desviada hasta por las conciencias más diligentes.
Con el mismo celo, precaución y sabiduría que el agricultor sensato
siembra sus plantaciones en la primavera, a sabiendas de que su
vida y bienestar serán determinados por su cosecha en el otoño, de
la misma manera debería el estudiante plantar dentro de la
conciencia las Palabras del Maestro, nutrirlas, quitarle la maleza de
las irrelevancias, y cosechar en su propio mundo la Conciencia del
Maestro.
Este exhorto no se puede dar muy a menudo, ya que el ser externo
se inclina a "tirarle barniz" a la Instrucción que ha escuchado antes
en favor de lo desconocido. La Instrucción de los Maestros no se
repite, sí se ha asimilado la primera vez. Cuando se da la repetición,
el chela sensato se detiene y sabe que se le está "volviendo a
alimentar" porque no ha asimilado el alimento que se le ofreciera
anteriormente.
LA IMPACIENCIA Y EL DESEO DE "SONDEAR LAS ALTURAS DEL
CIELO Y LAS PROFUNDIDADES DEL MAR", MÁS QUE EL
DESARROLLO DE LA PROPIA NATURALEZA CRÍSTICA, HAN
SACADO DEL SENDERO A MUCHOS CHELAS DURANTE UN PERÍODO
DE CORRIENTES ESPIRITUALES PARTICULARMENTE
AUSPICIOSAS.
Recuerden que el Maestro conoce todos sus requerimientos, y antes
de que su alma haya llamado, ¡Él habrá respondido con
exactamente lo que ustedes requieren en ese momento en
particular!
De, "Diario del Puente a la Libertad. Saint Germain, volumen 1"