LOS SIETE DONES DEL ESPÍRITU SANTO ( DON – PIEDAD, REVERENCIA, GRACIA)
Es fácil distinguir entre las masas al hombre que está
impregnado con el Espíritu Santo, debido a su reverencia natural
por todas las cosas santas, y por su respeto a las creencias, religiones
y conciencia de su prójimo, por más que su propia luz le recuerde
que esa ortodoxia no constituye necesariamente la plenitud de la
Verdad. La ausencia de burla, el orgullo espiritual y de
discriminación racial distingue a un hombre de este tipo de los que
se embarcan en "cruzadas" de un tipo a otro, esforzándose en
promulgar sus conceptos individuales con la cruel espada de la
intolerancia en vez de iluminar el alma con amor. La reverencia
humilde y poco ostentosa de Dios, esa que no ofende las
sensibilidades del prójimo mediante un espectáculo externo, sino
que más bien irradia a través de él en gracia amorosa, es el don del
Espíritu Santo que está encarnado a través del Sexto Rayo.
De, "Diario del Puente a la Libertad. Jesús"
